Como pasar 8 horas en la oficina sin hacer nada
En ocasiones me pasa el tener todo un día de trabajo sin nada de trabajo. Ocho horas delante del ordenador para poder rellenar con lo que una quiera. Parece un regalo caído del cielo y lo es, pero hay que tener cuidado porque es un camino lleno de trampas.
Primer obstáculo: tu jefa. Ella que como tú, no tiene absolutamente nada que hacer tampoco y sabe que tu sabes que ella sabe. Pero hay que mantener la farsa, por su bien, tu bien y el bien de los días venideros en los que no haya nada que hacer.
El primer paso es negar la evidencia, es decir, tu tienes trabajo que hacer. Abres un par de carpetas por la mesa, un par de bolis destapados, preferiblemente de dos colores distintos (el rojo denota importancia, es siempre preferible al verde que no se usa nunca, no nos engañemos)
El segundo paso es buscar algo que hacer, ya sea mirar en internet el vuelo de los gansos pardos o escribir en tu blog, facebook, tuenti, fotolog, etc etc... Porque lo que nunca nunca podemos permitirnos es bostezar en la oficina.
Pero igual de importante o más es encontrar una escapatoria en caso de que la jefa toca pelotas se acerque con la excusa de llenar el vaso de agua y mirar la pantalla de tu ordenador. Yo en estos casos siempre tengo un resumen sobre cualquier cosa preparado para la ocasión y poder decir que estoy trabajando en unificar criterios.
Nunca confesar a los compañeros que no tienes nada que hacer porque "los compañeros de trabajo" son una especie que, por su versatilidad y heterogénia, pueden salirte por cualquier lado. Te aseguro, que podrías acabar descubriendo que ese "colega del curro" tan majetón es en realidad un cabronazo que le dijo al jefe que, contrariamente a lo que todos creían, el día de tu intoxicación alimentaria tenías una cosa muy distinta llamada Resacón del Copón.
Para acabar, solo comentar que cuando estos días aparecen por la puerta tus contactos lo notan mejor que nadie. Actualicaciones, email de respuesta, emails chorrras, preparación de las vacaciones del año siguiente, preparación para el pedo del finde semana siguiente (porque este finde semana necesitas reposar del anterior, tu y tu cartera)
Y así transcurren los días como hoy, donde lo más interesante que pasa es que el comedor huele a rayos porque a la señora de la limpieza se le olvidó el viernes sacar la basura y hay un reguero de hormigas expedicionarias poniendose las botas desde la ventana al cubo pasando por la mesa y la nevera lo que provoca un ataque al corazón en Rigoberta la administrativa que ve la oficina como su segundo hogar (que coño segundo, primero!) y si le dejaran, emplearía el fin de semana en limpiarlo todo por amor al arte.

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